Me considero una pervertida orgullosa

Anhelo que cada vez más personas se puedan sentir orgullosas de serlo.

La curiosidad me trajo al BDSM

En cuanto lo probé supe que había encontrado algo que me gustaba demasiado y que quería experimentar con sus diversas prácticas y roles. En ese reconocimiento de mí misma, encontré la Dominación Femenina. Jugar con el erotismo desde una posición superior se me dio natural, me sentí creativa, fuerte y muy excitada de tener a alguien a mis pies.

En este mundo he encontrado un estilo de vida. El consenso y el cuidado son mi brújula ética, además de servirme para practicar BDSM, me permiten enfrentar situaciones cotidianas de otra manera.

Con el tiempo también entendí que el poder simbólico que se explora dentro de estas prácticas disidentes sirve para jugar con los roles de género, intentar otras formas de relacionarnos, liberar tensiones y estrés propios de la vida adulta, agenciarse de la propia sexualidad, y entender el placer como algo diverso, múltiple y cambiante.

Dominar para mí es una manera de facilitar que las personas vean a la cara a su deseo, lo abracen y que conozcan otras dimensiones de sí mismxs, al dejar a un lado las normas sociales que tachan de desviado todo lo que sale de lo convencional.

Mis sesiones son espacios de creatividad

Donde a partir de la interacción se crea una dinámica única, es un momento en el que solo importamos tú y yo. El intercambio de poder es solo una excusa para explorar la sexualidad de una forma más libre; a cada individuo le erotizan y excitan cosas distintas, y eso me parece fascinante.

Nerd del BDSM

Me la paso estudiando la historia de las disidencias sexuales y de sus diversas comunidades. Constantemente busco revisar distintas técnicas específicas, riesgos y aprender nuevas prácticas.

Mi estilo de dominación es sensual y las prácticas de dolor son mi especialidad; también disfruto mucho de realizar sesiones de disciplina, me encanta el bondage en sus diferentes facetas, soy una bully, pero sobre todo, exijo que me adoren.

Conozco ambos lados del juego de poder

En mi vida privada soy Switch. Es un superpoder porque entiendo perfecto en qué consiste entregar tu confianza y vulnerabilidad a otra persona. Me ayuda a ser más empática y a llevar mis prácticas con mayor conocimiento y cuidado porque sé cómo se siente.

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